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La Bella y la Bestia: rehace de un tradicional

La Bella y la bestia es una historia de origen francés inspirada en el mito de cine y Cupido que aparece en el tradicional latino El Burro de Oro. El día de hoy, no obstante, todos lo recordamos merced a la adaptación cinematográfica de Disney de mil novecientos noventa y uno.

Se ha traído últimamente de vuelta a la enorme pantalla en una versión no animada firmada por Bill Condon, con un abanico de actores como Ewan McGregor, Ian McKellen y Emma Thompson, con Emma Watson como Belle y Dan Stevens como la bestia.

Bella: la primera diferencia de una larga lista

En la década de mil novecientos noventa había un auténtico fervor para las princesas Disney, la mayor parte nacieron en esa década, si bien ciertos ya eran veteranos, como Blanca nieves o bien Cenicienta. Lo cierto es que si ponemos a las princesas en orden temporal hasta hoy, vemos su gran evolución.

El primero respondió a la imagen de la ama de la casa ideal: eran preciosas, jóvenes y gozaban haciendo trabajo en casa, reflejando a la mujer ejemplar de una temporada pasada. Todos tenían un pasado bastante difícil en común (habían perdido a su madre o bien padre), una situación tormentosa y un final feliz con su príncipe. Disney tardó un buen tiempo en percatarse de que precisaba renovar estas historias, con lo que los cambios se hicieron gradualmente.

Bella fue el primero en distanciarse un tanto del camino que las princesas habían marcado delante de ella. Bella era singular, físicamente era una joven bella, mas no una Blanca nieves con una belleza inalcanzable: sus peculiaridades eran afines a las de los mortales comunes y corrientes. En verdad, la elección de su color de pelo, cobrizo, es una de las más significativas, que así como sus ojos cobrizos se distancia del canon de la belleza.

El cobrizo es el eterno olvidado en el planeta del pelo, solo piensa durante un momento en las canciones, refranes o bien poemas que mencionan al pelo de las mujeres, a los anuncios de los tintes… Cuando deseamos representar la belleza, acabamos optando por el pelo rubio o bien negro, el pelo colorado que es el menos común. Mas la castaña es prácticamente invisible

Bella procede de un pequeño pueblo francés, un sitio donde la gente tiene poco o bien ningún interés en leer, en marcado contraste con Bella y su pasión por la lectura, tras lo que va a ser etiquetada como «extraña». La lectura le deja escapar de su vida en el pueblo, aprender sobre otros mundos y ampliar sus horizontes. Es una muchacha con muchos antojos y sed de conocimiento,

Si podemos ver, Bella es una muchacha inteligente, rompiendo con los estereotipos propios de Disney. No obstante, no podríamos charlar de una princesa Disney de los noventa sin un príncipe. Bella asimismo ha caído en las garras del amor y, si bien el propósito de la película es enseñar el poder de la belleza interior, aún acaba con una princesa y su final feliz al lado de su príncipe que, si bien era una bestia ya antes, por último se transforma en un hombre precioso.

La bella y la Bestia: un nuevo enfoque

La pretensión de la película de mil novecientos noventa y uno era buena, no hay duda, y lo cierto es que el mensaje de que la belleza es interior todos hemos aprendido (o bien prácticamente todo). Belle se enamora de la Bestia por su ánima y deja a un lado su apariencia física, con lo que debemos tomar la Transformación de la Bestia como una salida a su auténtico , como un reflejo de su belleza interior. Y la belleza, aparte de ser subjetiva, asimismo está influida por la interioridad de la persona.

La nueva versión de La Bella y la Bestia lanzada en dos mil diecisiete, es bien interesante, puesto que incluye ciertos pequeños detalles que aportan un toque de aire limpio a una vieja historia.

Como gustos con la versión animada son indudables: la elección de actores, escenas y objetos del castillo; la banda sonora asimismo nos ayuda a devolvernos a la versión de los años noventa, habiendo continuado prácticamente idénticos.

La esencia de esta nueva versión fue primordial mente el respeto mostrado a su precursor, en tanto que cuando se haga un recuento de un tradicional, el público va a conocer bien la versión precedente. En ocasiones podemos caer en una renovación extrema y crear algo absolutamente diferente y lejos de la idea original.

La Hermosa y la Bestia de Bill Condon respeta la trama primordial, agregando ciertos elementos que llenan los huecos de la versión animada, como la muerte de la madre de Bella. Así nos acerca a los personajes y nos lleva a identificarnos más con ellos.

Incluye incontables personajes negros que se mezclan con la normalidad total con los blancos. Ciertos aun tienen acentos que en general no asociamos con personas de color, como Madame Wardrobe, que en la V. O bien. tiene un acento italiano que prueba que el tono de la piel no necesariamente debe estar vinculado a los orígenes. En exactamente la misma línea hallamos un número infinito de parejas interraciales, como la citada Madame Guardaroba y su marido, profesor Cadenza; o bien Lumière, el mítico candelabro y su amado Duster, asimismo negro.

En el nuevo La Preciosa y la Bestia el personaje LeTont, cuyo nombre en francés (Le fou) significa orate, es muy, muy diferente de la versión de mil novecientos noventa. En la versión animada era un personaje a la altura de su nombre y era sumiso a Gastón; en esta versión nos percatamos de que esta devoción a Gastón quizás va un tanto más allí, seguramente no es tan desquiciada como semeja.

LeTont semeja estar enamorado de Gastón, mas cuando descubre su auténtica naturaleza, se revela a sí mismo. Una escena muy significativa es la en la que Madame Wardrobe, aún en forma de guardarropa, viste a 3 chicos jóvenes como mujeres y 2 de ellos se enfurecen. El tercero, por otra parte, semeja cómodo y sonríe de gratitud. Es una pista indirecta, un pequeño guiño, mas fundamental. No es casualidad que al final de la película este personaje baile con LeTont y los dos estén felices.

Todos estos conveniencias están destinados a normalizar realidades que habrían de ser normales en sí y reafirmar el propósito de la obra, a saber, que la belleza es interior. No importa el género, la raza o bien el origen, ninguna de estas cosas es esencial, el amor va más allí y no incluye barreras ni imponer.

Esta nueva versión de La Bella y la Bestia, era preciso incluir estas relaciones en un tradicional como este que, en verdad, habla de querer con independencia de las apariencias. Es un pequeño paso, mas actualmente es muy significativo y también sin duda imprescindible. Seguir por este camino, quizás un día y en futuras versiones de Disney siendo preciosa ya no va a ser un requisito para ser «princesas

«No está mal ser hermosa; lo que está mal es la obligación de serlo-Susan Sontag-

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