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4 secretos para gozar de la vida y probar el presente

¿Alguna vez te has preguntado cuántos días de tu vida gozaste de principio a fin? ¿Te agradaría que todos y cada uno de los días fuesen como Navidad o bien como tu aniversario? ¿Te agradaría que la alegría jamás faltase en tu día? De manera frecuente tenemos dicha en frente de nuestros ojos y no nos damos cuenta: en el artículo revelamos de qué manera descubrirla cada día.

Muy frecuentemente nuestros días pasan automáticamente: nos despertamos, nos duchamos, entonces desayunamos, trabajaremos, retornamos, cenamos y dormimos. Eso por qué razón es buen instante para llegar por la noche con una sensación de vacío por la parte interior, Nos volvemos apáticos, como los autómatas, y en el momento en que nos dormiremos, nos percatamos de que otro día ha pasado y no estamos satisfechos con nuestras vidas. Si piensas que al final del día nada cambia, te equivocas: no es sencillamente «un día», es un «día«, una posibilidad que se te ha concedido. La vida te ha tolerado vivir ese día más: es un regalo, es todo cuanto tienes, acá y ahora. Y la única forma de enseñar tu gratitud es gozar de ese regalo y experimentarlo hasta el final.

Nuestra psique pierde alrededor del setenta por ciento de su tiempo jugando a los recuerdos y buscando «instantes perfectos», al paso que solo el treinta por ciento del tiempo verdaderamente nos centramos en presente. Y el inconveniente no es que el tiempo que pasamos en el presente sea tan corto, sino hay bastante gente que ni tan siquiera puede vivir lo. Siempre y en toda circunstancia pensamos: «Voy a ser feliz cuando por último me retire», «cuando consiga lograr mis objetivos me voy a sentir satisfecho», «No puedo aguardar a tener tiempo libre para relajarme, instante en el que voy a ser feliz». Bastantes personas obstruyen su dicha, y así la prosiguen aplazando. Jamás debemos meditar que la dicha es una meta a alcanzar: lo cierto es que realmente bien puede estar presente durante nuestro viaje. Piensas como destino dura solo unos minutos y se agota de manera rápida, al tiempo que la dicha de viajar dura toda la vida.

El secreto para llegar a ella es abrir los ojos y aprender a ver todo lo que ocurre en nuestro presente, en el ahora. ¿Piensas que te ha pasado algo interesante o bien positivo? Eso no es cierto en lo más mínimo, pues no hay tiempo igual al precedente. Sírvete bien y te percatarás de que día a día es único, nuevo y singular. Nada en la vida se repite, con lo que no debe preocuparse por los fallos del pasado o bien las incertidumbres del futuro: estos instantes no existen, y lo único de lo que estamos seguros es de nuestro presente.

El único de lo que estamos seguros es del día que vivimos ahora. Aprende a prestar atención a lo que haces, un instante tras otro. Disfrútalo, vive tus días de manera consciente, despierto y atento. Dar la relevancia adecuada al gran don que se le ha dado es aprender a vivir todos y cada uno de los días tal y como si fuera el primero y el último de su vida.

A continuación, le ofrecemos 4 actividades que le van a ayudar a aprender a fascinarse con el presente:

Empiece abriendo los ojos y tratando de probar el se por todo cuanto ve, por cada color que le circunda y que está allá solo a fin de que pueda apreciarlo. Mira el cielo, lo haces muy extrañamente. Míralo y maravillarte con la manera en que cambia. En general pensamos en el tiempo clasificándolo como «bello» o bien «feo», mas día tras día vivimos inmersos en diferentes condiciones climáticas, que jamás se repiten del mismo modo. Mira las nubes: jamás vas a ver a el resto de forma perfecta iguales

Ve al parque o bien otro sitio al aire libre que te guste. Apague su móvil, siéntese de manera cómoda y trate de sentir el aire a su alrededor. ¿De qué forma es? ¿Frío, caluroso, templados? Presta atención a cada fragancia que percibas, escucha cada sonido próximo a ti, mira a tu alrededor y piensa en de qué forma te sientes,

• Tome un agradable baño relajante, cuídalo mucho. Imaginable que terminas de nacer y que es la primera vez que te bañas: sientes la humedad en la piel, el fragancia a jabón, la temperatura del agua, el sonido que hace cuando fluye, todo. Aproveche para relajarse y desconectarse de todo, centrándose en mismo.

Los ojos de las personas que conoces: cada una de ellas es única, tiene una vida única y, entre millones de personas, se ha cruzado en tu camino. Abre tu corazón y aprende siempre y en todo momento a estimar a los que te rodean, si bien solo sea por medio de una sonrisa o bien un saludo afable.

En los instantes de relajación, perderse en pensamientos que no guardan relación con el presente es con perfección normal: despreocúpate, llama la atención y concéntrate en tu respiración, lo que te circunda y de qué manera te sientes. Concéntrate el mayor tiempo posible, goza de ese instante y, lo más esencial, sonríe. Recuerda que, en algún rincón del planeta, ya alguien está combatiendo por lograr todo cuanto ya tienes. Se sientan agradecidos por los dones que la vida les ha dado y gocen el día de hoy, abran su corazón a todas y cada una esas bendiciones y dejen que la dicha fluya durante su vida. El mero hecho de poder ver, sonreír, tocar, correr… El simple hecho de estar vivo, hace que este día sea lo mejor de tu vida.

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