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Historias con moral: tres cuentos sabios

Historias con la ética son como pinturas que representan virtudes y debilidades humanas. Sus autores son ignotos, mas sus tramas se han vuelto populares y poco a poco más ricas en detalle merced a la contribución de las diferentes personas. No importa quién sea el creador, sino más bien el poderoso mensaje trasmitido por estas historias,

Voy a contarte 3 historias con moral: la primera cuenta de un hombre sabio que da una lección de vida a cualquiera que le solicite consejo; la segunda nos habla de 2 amigos y el significado de la amistad; por último, la tercera habla de un león, el rey del bosque, que aprende una lección esencial a lo largo de la cacería. Sin demasiados preábulas, veamos en detalle cada historia,

Un buena historia es entendible para todos. Se puede decir una y otra vez. Por el hecho de que renace toda vez que se le afirma nuevamente o bien se lee nuevamente, tanto en voz alta como por sí solo,-Jostein Gaarder-

1. «El ensayo»

Un hombre conocido en todas y cada una partes por su sabiduría vivió en un reino viejo. Al comienzo solo daba consejos a su familia y amigos más próximos. Su fama, no obstante, medró hasta tal punto que el propio rey con frecuencia empezó a llamarlo ya antes que él para solicitar consejo.

Dicen bastantes personas vinieron a percibir su valioso consejo. No obstante, el ensayo apuntó que múltiples personas iban todas y cada una de las semanas y siempre y en toda circunstancia le charlaban de exactamente los mismos inconvenientes, con lo que siempre y en toda circunstancia recibían exactamente el mismo consejo, mas no lo ponían en práctica. Era un círculo vicioso

Un día el ensayo reunió a todas y cada una aquellas personas que con frecuencia solicitaban consejo. Con lo que les contó una gracia muy entretenida, tanto que prácticamente todo el planeta reventó en risas. Tras aguardar un tiempo, volvió a contar exactamente la misma gracia. Lo afirmaba a lo largo de 3 horas.

En el final todos estaban exhaustos. Con lo que el ensayo les dijo: «¿Por qué razón no puedes reírte de exactamente la misma gracia en tantas ocasiones, mas puedes plañir miles y miles de veces sobre exactamente el mismo inconveniente?».

2. «Los 2 amigos»

La segunda de nuestras historias con ética nos afirma que en el momento en que 2 grandes amigos decidieron cruzar el desierto. Confiaban el uno en el otro y sentían que no podían solicitar una mejor compañía. Debido al cansancio, no obstante, los 2 tenían una diferencia de opinión.

Desde disconformidad pasaron a un discute y de esto a un febril discute. La situación decayó hasta el punto de que uno de los amigos golpeó al otro. De manera rápida se dio cuenta del fallo que había cometido y le solicitó perdón. Entonces, el que había sido golpeado escribió en la arena: «Mi mejor amigo me llamó la atención

Se siguió su viaje hasta el momento en que se hallaron en un extraño oasis. Todavía no habían entrado cuando el suelo empezó a moverse. El amigo que había recibido un disparo empezó a hundirse. Es una suerte de cenagal. Su amigo se extendió como pudo, poniendo su vida bajo riesgo, y lo salvó.

Era entonces el pequeño que había recibido un disparo y después salvado escribió en una piedra: «Mi mejor amigo me salvó la vida». El otro lo miró con curiosidad, con lo que le explicó: «Entre amigos las ofensas se ponen por escrito solo a fin de que le quite el viento. Los favores, por otra parte, han de ser de forma profunda excitados a fin de que jamás sean olvidados

3. Historias con moral: «El León de Oro»

La última de las historias con ética nos habla de un león soberbio que tenía apetito. Hacía tiempo que no comía y tenía el estómago quejándose, mas sabía que donde vivía no había suficientes presas

Me di cuenta para ser paciente y cauto a lo largo de la cacería, tal y como si una presa se hubiese presentado y lo hubiese perdido no hallaría de manera fácil otra.

El león continuó mudo tras un arbusto. Pasaron unas horas y no apareció ninguna presa. Cuando había perdido la esperanza, una liebre apareció cerca. Había un pasto y la liebre salió a comer yerba, sin prestar atención. Siendo consciente de la velocidad de las liebres, el león sabía que debería lanzar un ataque repentino y definitivo. En caso contrario, la liebre habría escapado,

aguardado un tiempo y se pusieron al acecho. Cuando estaba a puntito de saltar sobre su presa, de súbito vio a un bello corzo caminando a pocos metros de distancia. Estaba regado en su boca. En dos segundos cambió de opinión y atacó a los corzos, mas tuvo tiempo de verlo y comenzar a correr. La liebre, naturalmente, escapó,

En las historias con ética, esta que nos enseña eso es mejor no dejar ir lo que representa una certidumbre para nosotros en cambio de algo que nos cautiva de súbito.

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